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¡Llegaron las vacaciones!

El primer periodo de vacaciones escolares, ha llegado. Un momento tan esperado por algunos y temido por otros. Lo cierto es que esta pausa no solo es positiva sino también necesaria.

Para los niños y adolescentes las vacaciones implican un tiempo en particular donde la rutina escolar desaparece y permite desconectar con el ambiente escolar para retornar con la ilusión del reencuentro. Para los padres, si nuestras vacaciones coinciden con las de los hijos, deben ser también un momento para descansar y retomar fuerzas e inspiración.

Las vacaciones son una oportunidad de aprendizaje fabuloso para toda la familia.

No se trata de actividades interminables

En las vacaciones se relaja la rutina habitual y es saludable hacerlo. Lo que no significa que nos deshagamos de cualquier rutina y vivamos en el desorden.

Es un momento propicio para trabajar en fortalecer los vínculos familiares dentro de actividades de ocio y disfrute, y aprender a descansar.

Así como no se trata de abandonar toda estructura, tampoco se trata de llenarnos de las actividades para las que nunca tenemos tiempo.

Es frecuente que en vacaciones los días estén repletos de salidas sociales, viajes con actividades de sol a sol, o angustia por llenar ese tiempo sobre todo para nuestros hijos. Lo que nos puede terminar agobiando y agotando.  Finalmente regresamos casi necesitando vacaciones de las vacaciones.

Cambiando rutinas para aprender a descansar

Aprender a descansar tiene unos beneficios enormes para todos, no solo para los niños.

Las actividades físicas y mentales prolongadas generan cansancio. Un cansancio acumulado puede llevarnos a episodios de asedia o stress. Afectando nuestro rendimiento en cualquiera de los ámbitos físico o mental,  y además también impacta en nuestras relaciones interpersonales.

Muchas personas, especialmente los niños, no son capaces de captar sus propias sensaciones de cansancio hasta el punto en que empiezan a presentarse problemas de orden físico y psíquico.

El cansancio acumulado puede generar: irritabilidad, intranquilidad, ansiedad, angustia o tendencia a huir de las situaciones que requieren o exigen de algún esfuerzo (mental o físico).

Aprendiendo a descansar

El descanso es un deber del día a día. Las vacaciones son un momento en particular para aprender a descansar.

Entendamos que descansar no significa estar inactivo o con el mínimo de actividad física. El descanso físico tendrá que ver con el sueño y la relajación, pero el cansancio mental implica aprender a desconectar y cambiar de actividad. El descanso mental está relacionado cambiar de actividad hacia algo que se disfrute y permita cortar con el trabajo mental que venimos realizando.

Conectar con el otro, es fundamental para descansar. Los vínculos sanos y confiables con nuestros seres queridos y entre los miembros de la familia favorecen el descanso. Aprovechemos estas vacaciones para conectar con los nuestros y descansar en familia.

Silvana Ramos
Área de Bienestar Familiar VCSP

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